La mayor parte de la economía se lee al nivel del objeto: el edificio, el activo, la operación sobre el papel. Usted trabaja un nivel más abajo, en el arreglo que hace que el objeto valga algo. Ese arreglo es el permiso que hace financiable un terreno, el acceso que lo hace alcanzable, la posición que decide lo que gana. Ya sea que lo desarrolle, lo financie, retenga la tierra, estructure los derechos o construya lo que se levanta encima, el trabajo real es el mismo: ensamblar las condiciones bajo las cuales el valor se compone, donde otros ven solamente la cosa.
El Artífice del Desarrollo se escribe para ese trabajo. Trata los bienes raíces no como un sector sino como el sustrato sobre el que corre una economía en desarrollo: el arreglo de espacio, tiempo y derechos a través del cual el capital y la empresa se componen. Trabaja a la altura en la que usted trabaja: el terreno, la operación y las instituciones detrás de ambos. Un estándar para los que construyen las condiciones, no una vitrina para los que miran.
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